La Clásica de Valladolid es la cita de la Copa de España que los velocistas tienen marcada en rojo, pero la edición de este año resultó alocada y en escena entraron los hombres más fuertes del pelotón Élite y Sub-23. Entre ellos estuvo un representante del Vigo-Rías Baixas. El salmantino Miguel Domínguez se metió en el corte de los elegidos y su actuación hace soñar a la estructura presidida por José Luis Chamorro de cara a las próximas e inminentes carreras
Este domingo, en la sexta jornada puntuable para el certamen estatal, la batalla se desencadenó desde el inicio del recorrido de 158 kilómetros y el desgaste acumulado acabó provocando una selección muchos más reducida de lo esperado. Dentro de los últimos 25 km, en el repecho de Robladillo, una veintena de corredores se marcharon por delante. Miguel Rodríguez estuvo atento y tuvo piernas para formar parte de un grupo que abrió hueco respecto al pelotón, dejando a los velocistas sin ‘volata’ en la llegada a la Cúpula del Milenio.
El pupilo de Paula Sanmartín y sus acompañantes se presentaron con medio minuto de margen en el desenlace de la prueba pucelana. Un ataque a falta de 1 kilómetro de Kepa Ormazabal (BBK-Euskadi) le permitió vencer en solitario y en el esprint entre sus perseguidores Miguel Domínguez obtuvo la 15ª posición, igualando su mejor resultado esta temporada en la Copa de España, el conseguido en el Trofeo Guerrita.
El sensacional rendimiento del corredor sub-23, que cumple su segunda campaña en las filas del conjunto olívico, ilusiona al Vigo-Rías Baixas pensando en lo que viene. La Copa de España celebra esta semana dos de sus clásicas más exigentes, el viernes la de Legazpi y el domingo el Memorial Valenciaga. Un doble desafío en Euskadi para abrir un mes que vivirá su punto más álgido el día 17, con la Vigo Copa de España poniendo el punto final al calendario de este certamen.

